sábado, 25 de enero de 2014

Desadaptación al mundo





En aquellos ya lejanos días de hospital que olvidar no puedo, días extraños en la agreste cueva de los moribundos -no es broma, no, sentir morir a un par de hombres apenas a unos metros de mí-, en el pozo negro de la vida con su empuje lento pero arrollador, durante largas noches de insomnio, los poemas, apenas interrumpidos por conversaciones entre hermanos, volvían a mí. De muchas formas, en el mayor de los secretos, volvían a mí.
Porque no se habían ido, nunca se fueron del todo, volvían una y otra vez en las horas de la noche a mí. Yo iba midiendo para adentro sus sílabas, sus versos, sin tener mucha idea de lo que bien hacía. Eran poemas que ya estaban escritos, esbozados antes del ingreso, el eterno ingreso. Que fueron pulidos y tamizados en el vientre hueco de ese mes vacío de mi vida, campaban por sus respetos sin el pincel y sin la pluma, pero amarrados a mi mente, a mi memoria que tomaba conciencia de la deuda que se le entregaba.
Aquellos médicos -aquel laureado y distinguido equipo de brillantes nefrólogos- que decían las cosas a las claras, sin rodeos ni delicadezas, escribían sus negros informes día a día, páginas y páginas ocultas para este dietario del indomable. Decían de este poeta muchas cosas. Cosas que no pueden ser reproducidas aquí.  No sería de muy buen gusto, claro....
Pero hubo una palabra en esos informes que al tiempo llamó mi atención, cuando ya pude leerlos por mí mismo desde la distancia: "desadaptación". Sí, eso era, decían que sufría, entre otras cosas varias, desadaptación. "Desadaptación al mundo", pensé inmediatamente yo. Pues eso era lo que sufríamos los poetas de todos los tiempos: Desadaptación al mundo. Ni más ni menos. Una manera agradable de vivir, sin duda.
Ahora creo que esos médicos eran hombres y mujeres disfrazados de sátiros y advocados a divinidades infernales. Y a mí, como si de un drama griego se tratase, me esperaba la muerte ritual gloriosa en combate. Su inclinación noble y generosa. Imago hominis. La comunión de sentimientos entregada en el poema. El viaje alucinante de la Poesía, maravilloso ritual de combatir desnudo, antorcha perenne del renacer a la vida.





No hay comentarios:

Publicar un comentario