lunes, 22 de diciembre de 2014

Alquimia ha de ser (I)




Qué suerte el que de ti no se enamora,
pues no tuvo señor a quien rendir sus cuentas,
su azarosa vida con tal hechicero encanto
que pudiera beberse en abundancia.
Pues que nada nace de la Nada, todo cuanto
ocurre, el gozo de los sentidos, la ignorancia
y sus temores, buscar el placer
y huir del dolor, el bien fácil de conseguir,
malvasía de aroma embriagador,
todo perturba la mente en reposo.





He aprendido los primeros secretos,
su misteriosa ciencia,
en los nombres que la Historia señala.
Sushumna abriendo los chakras, el semen
puro del hombre fluyendo hacia adentro,
el que generará un hijo del Espíritu,
obrero en una fragua
con lo externo y lo interno vinculados.
Lo opuesto, la unidad perdida con su centro,
la calcinación de la Sombra que nos enlaza,
donde se alcanza un cuerpo de diamante
de rara placidez.
Sendero de regreso
en el alma grabado y dibujado.





A ti, esta mandala que llamas rueda del tiempo,
a ti, alma del mundo, mediadora,
disolución del cuerpo para borrar mi nombre,
el rocío te lava tu negrura,
con las bayas de muérdago
te hace ascender del lucero del alba.
Eres la plata líquida
entregada a los cuidados del Mundo,
la playa protegida donde varar mis naves.
A ti, águila que une los contrarios
en el latido perenne de Oriente,
redoma sobre el fuego.
Como la piedra hecha y acabada
con cuya piel se cubrirá el poeta
hasta borrar su rastro.
En las dulces aguas de tu matriz me recibes,
simiente de la Luz.





Deja que venga el sueño,
que libere tu espíritu
como la noche al día, jaula de oro, 
transformadas tus lágrimas en ámbar,
y aprende a controlar sus briosos corceles.
Recuerda cómo debes aceptar
su desafío, invocar a los vientos
hasta los lóbregos campos de asfódelos.
Haberlo vivido así es haber
transformado la sangre
de quien podría volver a ser joven,
armadura forjada por Vulcano,
elixir de larga vida, agua regia.
Como vencer y no hacer prisioneros.
Ahora vives en él,
la flor que lleva tu nombre
te rocía los ojos con veneno
tu pensamiento es denso.
Escribe, para robarle un abrazo
encadenado, escudo con escudo,
imaginatio vera et no phantastica.
Sabiéndote tocado, ¿quién podrá
arrebatarte ya la juventud?





Mariposa nocturna,
has venido hasta mí para quedarte
porque estabas conmigo, como punta de plata
en dibujo preciso. Derrotado en la liza,
bella esfera del alma, fuego lunar secreto.





Como si hubiera sido rozado por el ala
de un bello ángel o por la túnica de un dios,
con dignidad de púrpura,
las fuerzas de la Luna,
los siete chakras, el Ojo de Shiva,
el fuego oscuro o la sombra del sol,
serpiente antigua que enciende el Deseo
hasta la disolución de la piedra,
manantial en que las náyades bailan,
maquinaria de asedio de leyes nunca escritas,
virtudes primitivas,
ondas de luz germinan mi semilla.





Asciende de los chakras y se eleva
al puro conocimiento. E imprime
al alma siete sellos, su química analítica,
la lengua de Babilonia, la patria
divina con la plenitud del Uno,
las torres de asedio, el carro del Sol,
oh bruma de la que brota una fuente
que conduce a la duda.





Al alma de la alquimia, al aire ardiente
auscultando el destino, las esquinas del cosmos,
salvaje río, al ocaso del sabio
en la barca de fuego tu memoria,
esperando su mítico retorno.
Claridad y penumbra, esencia y calma,
la forma más perfecta, la sutil quintaesencia
su saber primordial, la mazmorra del cuerpo,
su alimento de ambrosía y de néctar,
oh turbación que ensombrece la vida.
Con la lengua secreta
en sintagmas oscuros,
esforzado y sin tacha
se fabrica en tu mente el oro espiritual.





Arribar a los sitios antes de que ningún
mensajero anuncie nuestra llegada;
por caminos enlosados y tierras
bajas, en una estela tallada en que admirar
signaturas eternas,
las artes naturales de este mundo.
Y tan sólo esperar, sin signo definido,
el beneficio de una vida hermosa.





En este lugar, sí, reposará tu cuerpo,
en donde pacen las vacas del Sol.



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