domingo, 28 de diciembre de 2014

Alquimia ha de ser (II)





Hasta que todo el cuerpo sea llevado a agua,
se redima a sí mismo,
a fuego lento de cenizas venga.
Es el estado puro del que un día partimos.
Los peldaños del orden.
Ahora cuando hables,
qué es lo que viniste a hacer pregúntate.
Esparce a tu alrededor armonía,
tu centro luminoso y tan oscuro
a la vez, el sí y el no.
Ven, solve et coagula, ven, disgrega y reúne.
Porque no habiendo una causa, tampoco
habrá nunca un destino.






Dijiste que me amabas, lo veía en tus ojos,
bajo el dominio de la noche y el de la Luna
su reflejo invertido iluminaba.
Rocío de los alquimistas, aire
ígneo, estratos del alma.
Dijiste que después de la privación vendría
la abundancia, con túnica de púrpura.
Cielo sereno y suave,
fénix que emerge, vetado a otros ojos
que no fueran los míos.
Toma ahora la forma que tú quieras,
rosa blanca lunar, rosa roja solar.
Que el mundo no retenga prisioneros.






En su coraza estribaba el secreto,
grebas de bronce protegen sus piernas,
paraje donde se había inhumado
la suerte de las almas,
almanaque sagrado
para poder remontarnos al Tiempo,
la memoria de las generaciones.
En los palacios de su amante nubes
de humo perfumado,
con las madres que crearon la Luz
y fueron luego a gozar del descanso.
Ceremonia de culto,
diversión privativa de juglares y acróbatas,
de tan nuestro el poema,
la única realidad que merece
ser salvada de toda realidad.






El día tómalo así, lo vivido
como es adentro es afuera su esencia,
sin símbolos oníricos.
Porque no habrá más días como éste
en que amada se encuentre tan adentro.
Adentro de uno mismo y por salir.
La nuestra será ver su búsqueda anhelante,
el abraxas en el que el bien y el mal confluyan,
ánima sumergida, confundida
y entremezclada con la Sombra que nos integra.
Alquimia es. Transmuta tu propia alma,
cuantos versos escribes,
la Noche les sirve de lecho y por todo abrigo.
Espíritu y materia 
son hermanados en el Unus mundus,
porque es en tu memoria en donde arden.
Que se purifique en el tiempo y en el espacio
su única existencia.






Igual que fluye el rocío divino,
el flujo de la luz difusa en la materia,
la sal espiritual de la verdad,
eleva su misterio el alma iluminada,
morada falsa, larva de serpiente,
su canto que va anunciando la aurora.
El alma bella y pura, la que disuelve el cuerpo
igual que su fortificación alquímica.
Como una esposa mística, soberana del mundo,
como la inaccesible esencia divina,
como los siete espíritus de Dios,
profeta fabuloso,
atravesando descalzo sus brasas.



Invítala a venir
por tener tan alto honor de besarla,
que no te esté negado nunca el supremo don
ni que ese triunfo deba ser precario.
Y sentirte enteramente feliz,
sin experimentar sorpresa alguna,
un guerrero avezado, alquimista errabundo,
como quien oye la voz del Arcángel
para comunicarle nueva tan agradable.
Vino y oscuridad alegran el momento,
reserva el goce siempre
de su milagro, la celestial gracia,
el privilegio de poder oír
y aun ver su bien amado.
Déjala que emprenda bien tu destino.






La esposa blanca, la luz coagulada
del Mundo, el más sutil, más puro movimiento
que fecunda la tierra,
la Luz de la verdad que la sacralizaba,
si es que existe en nosotros algo que permanece,
creación consumada mediadora del alma,
alquimia ha de ser.
El fuego de su materia contiene
deseos desbocados,
los vientos favorables del Azar,
la substancia y la inercia,
su vuelo que no cesa.






Si llevamos en nosotros el centro
de la Naturaleza, sangre contaminada
como en magnum mysterium,
oh bosque de los símbolos,
cuerpo, lengua y espíritu,
ungüentario de bronce, sus unciones sagradas,
si hacemos de nosotros
un mensajero alado para romper el cerco,
seremos ese espíritu que se eleva en los aires
con punzante amargura,
seremos sabiduría, simiente
de todas las cosas, un universo sensible,
lo que es todo y es nada,
con malhadada suerte
despertar de la serpiente de fuego.






Nada se sigue tras el cuerpo sin placer puro,
magnífico y vibrante,
límite de su grandeza. Felices,
inmortales, ajenos al odio y al amor,
en paz completa, indiferente al curso
del mundo, fácil de satisfacer.
Nos da la libertad,
tierras donde vivir,
sin levantar sospechas atrae pretendientes,
nos proporciona la salud del alma,
leyes escritas en una columna,
la sabiduría de los misterios antiguos,
el arte de la vida.






Eje del Mundo, pon en claro ya mi vida,
siénteme traspasado el corazón.



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